martes, 18 de junio de 2013

Review: Kadavar - Abra Kadavar (2013)

Que en los últimos años hay bandas que han rescatado sonidos antiguos no es ninguna novedad, pero cuando estos “revivals” se hacen con tanta calidad como el caso que hoy nos ocupa hay que dedicarles unas líneas, pararse a escuchar con detenimiento y dejar que sus sonidos te transporten varias décadas atrás, hacia una época en la que la música tenía mucho que decir y el rock era uno de los baluartes más fuertes de la contracultura frente al convencionalismo establecido.

Y es que los alemanes Kadavar son mucho más que tres rudos alemanes con voluminosas melenas, gusto estético anclado en los últimos años de los sesenta y barbas hiperpobladas, son posiblemente, y junto a otras bandas que están editando en los últimos años, los responsables directos en esa regresión al periodo 1968 – 1972, donde el rock se endureció y plantó las primeras bases del primigenio Heavy Metal. Las influencias son más que obvias, Led Zeppelin, Black Sabbath, Blue Cheer, y toda esa serie de grupos que llevaron la electrificación del blues un paso más allá.


El pasado 12 de Abril, Nuclear Blast ponía a la venta el segundo trabajo de la banda, “Abra Kadavar”, algo más largo que su predecesor (esta vez si contamos los siete minutos del bonus track “The Man I Shot”supera los tres cuartos de hora y llega a los diez temas) pero con esa misma base.

El primer corte es “Come Back Life” tema que se aprovechó para hacer un videoclip promocinal para el disco, tras ella vienen “Doomsday Machine” y “Eye Of The Storm” dos piezas que demuestran que la banda, como engranaje está engrasada y todo encaja a la perfección, desde la base rítmica que forman Tiger a la batería y Mammut al bajo (esta semana tuvimos la noticia de que era sustituido oficialmente por Simon Boutelop, viejo amigo de la banda) a las melodías que “Lupus” saca tanto de su garganta como de su guitarra, todo suena donde tiene que sonar, al milímetro, pero lejos de quedar encasillado suena natural, como que va fluyendo conforme avanza el metraje del disco.

“Black Snake” se nos muestra como un denso blues donde “Lupus” dobla su voz con la guitarra (¿o tal vez sea al revés?), uno de los temas más pesados de este disco, con una atmósfera árida, casi desértica, así que cuando entra ese bajo tan dinámico en “Dust” casi nos sentimos aliviados, un tema mucho más fresco que equilibra la balanza y donde Tiger marca sin descanso el tempo haciendonos mover la cabeza, mientras Mamut se encarga de llevar la melodía principal del tema con el bajo. “Fire” es un tema con una base muy marcada, pero lo más reseñable es el espectacular final, con un interludio que a mi, y no se por que razón, me hace pensar en bandas sonoras de películas del oeste.

En “Liquid Dream”, como decimos en mi pueblo, se salen literalmente de la pelleja, añadiendo a un tema que es absolutamente completo, un solo de sintetizador que te vuelve completamente loco (en serio, ¿de dónde salen estos tíos?) y como la cabeza no te la dejan para muchos trotes te lo enganchan con “Rhythm For Endless Mind” cuyo título no le puede ir mejor, porque tanta psicodelia a estas alturas de la película te deja la mente totalmente perdida en el universo de los teutones. Cerrando el disco y antes del ya mencionado bonus track, esa jam session en la que se convierte “Abra Kadavar”.

Como decía al principio, mientras estos discos que suenan a otras épocas se hagan con tanto respeto y tan buen gusto como este u otros de la misma cosecha, que vivan los revivals, los cuarenta y tantos minutos de su metraje se convierten en un viaje del que cuando vuelves lo primero en lo que piensas es en volver a pincharlo.

Nota: 8


Jose Ruiz

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