lunes, 30 de diciembre de 2013

Review: Running Wild - Resilient (2013)

Tras el fiasco de “Shadowmaker”, los piratas RUNNING WILD vuelven a la carga con “Resilient”, un disco que si bien no se acerca ni de lejos a los años de gloria de los teutones, al menos nos muestra a un Rolf Kasparek que se ha tomado su trabajo en serio, y que se ha dejado de experimentos.


La grabación ha corrido a cargo de Rolf Kasparek con la colaboracion de Peter Jordan a las guitarras, de la mezcla y masterización se ha encargado Niki Nowy. La portada es obra de Jens Reinhold, autor de la polémica portada de su anterior trabajo y está basada en la portada del single de 1989 “Bad To The Bone”.


En cuanto a lo musical, pues se acerca bastante a la última época de la banda, temas que podrían haber entrado en “The Brotherhood” o en “Rogues In Vogue”, como decía en la entrada, muy lejos de sus mejores composiciones, pero al menos los escuchas y puedes reconocer a la banda en esos riffs y esas melodías.


“Soldiers Of Fortune” es la encargada de romper el hielo, un tema que empieza potente, que dices, ves? Esto sí suena a Running Wild, quiza no a su mejor época, pero sin duda a la altura de un “Rogues In Vogue”. Guitarras que suenan a Heavy Metal teutón, melodías marca de la casa, doble bombo marcando la base, estribillos fáciles y de los de cantar puño en alto y Kasparek cantando bastante bien. “Resilient” es puro metal alemán, base marcada, guitarrazos cortantes... mucho más rápida es sin embargo, “Adventure Highway”, con una melodía bastante macarra.


En la parte central del disco nos encontramos con la potente “The Drift”, “Desert Rose” con esa melodía casi de medio tiempo, hasta que entra la batería y nos deja un tema muy pesado, con denominación de origen. Con ritmo de rock and roll se nos presenta “Fireheart”, uno de los temas con mejor estribillo de todo el disco. Más heavy es “Run Riot”. “Down To The Wire” es quizá el tema más flojo de todo el disco, un tema al que no le pillo el rollo en ningún momento.


Y ya en el tramo final nos encontramos con la poderosa “Crystal Gold”, la extensa “Bloody Island”, que llega casi a los diez minutos en un tema acojonantemente épico, con esa melodía y esos coros que dan ganas de izar la Jolly Roger y surcar mares.


Parece que la conjuncion Kasparek (que ha grabado bajos, guitarras y voces) y Peter Jordan ha dado resultado por fin, este disco no devuelve ni de lejos a la banda a su mejor época, ni aporta nada bueno, pero al menos nos quita el mal sabor de boca que nos dejó “Shadowmaker”, ya es algo.



Nota: 6

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