miércoles, 24 de abril de 2013

Review: Avantasia - The Mystery Of Time (2013)


Cuando todos creíamos que con los dos discos editados en 2010 Tobías Sammet había puesto punto y final a la saga Avantasia, el vocalista alemán nos vuelve a sorprender con una nueva entrega. Esta vez nos narra la historia de un joven científico agnóstico, en la Inglaterra victoriana, que se da cuenta de que a todo el mundo a su alrededor le falta el tiempo, a la vez que el se embarca en un viaje personal. El disco es la primera parte de una nueva saga, que tendrá continuidad en unos años.

Lo primero que nos llama la atención es la increible portada pintada a mano, obra del mítico artista británico Rodney Matthews, portadista entre muchos otros de Magnum o Asia. Centrándonos ya meramente en lo musical, esta entrega de Avantasia es variadita instrumentalmente y como siempre la nota de color la ponen los infinitos invitados que participan en el proyecto, algunos ya fijos como Bob Catley o Michael Kiske y nuevas apariciones como el cantante de Saxon, Biff Byford, Ron Atkins de Pretty Maids o Cloudy Yang.

Más de una hora de minutaje que se reparte entre diez canciones, abriéndose el trabajo con “Spectres”, donde Sammet se reparte la canción con Joe Lynn Turner (otra de las nuevas voces de este “Mystery Of Time”) y donde desde un principio se ven los grandiosos arreglos orquestales que esta vez han corrido a cargo de la Film Orchestra Babelberg. Una melodía bastante festiva nos introduce en una de las canciones más “powies” del trabajo, donde el ex cantante de Rainbow lleva la mayoría del peso de la canción, demostrando el increíble estado de su voz, a destacar también el solo de teclado, obra de Michael “Miro” Rodemberg, quien se ha encargado también de las orquestaciones, que en el caso de “Black Orchid” quedan espectaculares, como espectacular es la aparición estelar de Biff Byford, voz de los británicos Saxon, que dota al tema de la fuerza a las que nos tiene acostumbrados. Pero si hay algo que es fijo en los discos de Avantasia, es a que aparezca en ellos la voz de Michael Kiske, y “Where Clocks Hands Freeze” parece un tema hecho especialmente para el, un tema donde su voz brilla de manera espectacular y con un estribillo que trae a la mente el “Reach Out For The Light” de aquella y ya lejana primera entrega. Justo al llegar al ecuador del trabajo nos encontramos con el medio tiempo“Sleepwalking” donde Tobías se acompaña de la dulce voz de Cloudi Yang, conocida por hacer coros en Edguy o Kamelot entre otros, además este tema fue el elegido para hacer videoclip promocional del trabajo, un tema que comienza como balada y que poco a poco se va “endureciendo”.


La segunda mitad del plástico se abre con “Savior In The Clockwork”, un tema de más de diez minutos, donde las labores vocales se las reparten Turner, Byfford, Kiske y Sammet y donde lo más destacable del tema es (una vez más) en el grandilocuente estribillo (cosa que a Sammet siempre se le dió muy bien), enorme también el solo del ex – Kiss Bruce Kulick. Tras ella se abre de forma rápida “Invoke The Machine”, donde el cantante de Pretty Maids, Ron Atkins, posiblemente canta de una forma como no lo había hecho desde los primeros discos de su banda, tras ella y ya encarando la parte final de la grabación, nos encontramos con otro tema lento, “Whats Left Of Me”, una balada muy cuidada, con grandes coros y donde aparece otro invitado que nunca antes había aparecido en Avantasia, el cantante de los estadounidenses Mr. Big, Eric Martin. Contraste de tempos y volvemos, con otro tema rápido, “Dweller In A Dream”, donde la figura de Michael Kiske vuelve a aparecer en otro tema que se ajusta a la perfección a sus características vocales y obviamente, lo clava. Y llegamos al final, otro tema largo, diez minutos de canción, donde se da el broche de oro a un disco espectacular, “The Great Mystery” es posiblemente el tema más operístico de toda la obra, donde Sammet vuelve a unir su voz junto a Joe Lynn Turner y Biff Byford, sumado al sorprendente trabajo de la Film Orchestra Babelberg, que acompaña a Sascha Paeth a las guitarras (para variar también se ha ocupado de la producción) y Russell Gillbrook a la batería... además cuando ya nadie le esperaba, aparece justo en los últimos cinco minutos de disco la voz del gran Bob Catley.

En definitiva, Tobías Sammet ha juntado en esta sexta entrega, lo mejor de aquella primigenia Ópera Metal de principios de la década pasada, teniendo momentos muy cercanos a aquel power metal melódico, pero también se ha impregnado de ese hard rock melódico de las últimas entregas de la saga, todo arreglado con unos exquisitos arreglos orquestales y con unos estribillos que son marca de la casa. Los sesenta y un minutos que tiene el disco para nada se hacen largos.

Nota: 8,5

Jose Ruiz

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