Hagamos memoria...
Es 1983, el año en el que aparece un nuevo soporte digital llamado Compact Disc, en los Estados Unidos se estrena la serie “El Equipo A” y la película “El Retorno Del Jedi”, el año del 12 a 1 de la selección española contra la selección de Malta o el fallecimiento de Jesús de la Rosa, de la banda de rock andaluz Triana.
En cuanto a Heavy Metal, en 1983 aparecían discos de la talla de unos también debutantes Metallica y su Kill ‘Em All, Balls To The Wall de Accept, Bark At The Moon de Ozzy Osbourne, y dentro de nuestras fronteras Barón Rojo ya totalmente consagrados con su Metalmorfosis y Barricada con su “Noche De Rock & Roll”.
El álbum...
Tras su paso por Elf, Rainbow y Black Sabbath el cantante Ronnie James Dio debutaba con su banda en solitario “DIO”. Acompañandose por el también ex - Black Sabbath Vinnie Apice a la batería, su ex - compañero en Rainbow Jimmy Bain al bajo y el joven y desconocido por aquel entonces guitarrista londinense Vivian Campbell (que provenía de Sweet Savage), editan este “Holy Diver”.
El disco fue grabado en los estudios Sound City en Los Angeles con producción del propio Ronnie James Dio, y fue masterizado en Sterling Sound, Nueva York, por George Marino.
La polémica portada, obra del artista Randy Barrett, mostraba a un diablo azotando con una cadena a un sacerdote católico, mientras que con la mano que no sujetaba el látigo hacía el característico signo de la “mano cornuta”, lo cual a los sectores más conservadores de los Estados Unidos no le sentó nada bien.
En lo meramente musical, el disco se abría con el cañonazo “Stand Up And Shout”, un tema directo, con un riff brutal y que precedía a “Holy Diver”, épico tema que nombraba al disco y que ha sido versionado hasta la saciedad por infinidad de grupos. Los más melódicos “Caught In The Middle” o “Don’t Talk To Strangers”, el celebérrimo “Rainbow In The Dark”, a la larga uno de los temas más radiados de la historia del Heavy Metal o “Shame On The Night” con el que se cerraba el plástico.
Uno de los debuts más gloriosos de la historia del Heavy Metal, donde el fallecido cantante y su banda facturaron un disco de auténtico culto para cualquier amante del género y que no debe faltar en ninguna discoteca.
Jose Ruiz
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lunes, 14 de enero de 2013
jueves, 22 de marzo de 2012
Clásicos: Iron Maiden - The Number Of The Beast (1982)
Hoy se cumple treinta años de la edición de uno de los discos más influyentes de la historia del Heavy Metal. Aprovechando esta coyuntura no hemos querido desaprovechar la oportunidad de revisarlo. Hoy inauguramos una nueva sección, que llevará el nombre de “Clásicos” (nunca fuimos muy originales, para que engañarnos jaja) y el primer clásico que vamos a revisar no es otro que el enorme “The Number Of The Beast” de los británicos Iron Maiden (aunque creo que no hacía falta decirlo)
Un poco de historia...
El disco
Le seguía otro de los temas estrella del LP, el aclamado “Run To The Hills”, donde relatan las batallas entre los nativos estadounidenses y los colonos, que tantas veces hemos visto en westerns, pero desde el lado contrario, desde el lado de los invadidos.
Para terminar, "Gangland" que entró en detrimento de "Total Eclipse", aunque luego la banda se arrepintió tanto que en posteriores ediciones esta última volvió al plástico y la que para mi es la obra maestra no solo del disco, si no de la carrera de los ingleses, “Hallowed Be Thy Name”, en la que habla sobre los pensamientos de un condenado a morir en la horca. El solo del final de Smith y Murray siempre he pensado que es lo mejor que ha grabado la doncella en sus más de 32 años de historia.
En definitiva, este disco transportó a Iron Maiden a la absoluta fama mundial, proclamandolos abanderados de la New Wave Of British Heavy Metal y elevandolos a la categoría de gigantes de la escena. La producción de Martin Birch, el galopante bajo de Harris (tantas veces imitado pero nunca nadie ha conseguido sonar como el) junto a la batería de Clive Burr, la aguda voz de Bruce Dickinson o las guitarras dobladas de Adrian Smith y Dave Murray, junto a la inmensa actitud de la banda sobre las tablas hicieron de Iron Maiden la banda de Heavy Metal por excelencia, y estos 30 años no han hecho más que darle mejor sabor a este disco.
Up The Irons !!!
Un poco de historia...
Analicemos primero el contexto histórico en el que salió el disco... 1982. Año del Mundial de Fútbol en España que ganaría Italia, el año que el PSOE llegó al poder de la mano de Felipe González, se estrenaban clásicos del cine como Blade Runner, ET o Rambo, fallecía Randy Rhoads en un absurdo accidente de avión y salían discos como “Volumen Brutal” de Barón Rojo, “Screaming For Vengeance” de Judas Priest, “Blackout” de Scorpions o “Diary Of A Madman” de Ozzy Osbourne, pero por encima de todos ellos, el tercer plástico de los ingleses brilló con luz propia.
La entrada de Bruce Dickinson
El grupo venía de incorporar al cantante de Samson, Bruce Dickinson, para sustituir a Paul Di Anno, quien había sido expulsado de la banda por no poder estar a la altura de las exigencias de la banda.
El disco
La portada, nuevamente obra del artista Derek Riggs fue criticada duramente por los sectores más tradicionales estadounidenses, siendo la banda acusada de satánica. En cuanto al disco en sí, comienza con “Invaders” que habla de una invasión vikinga y sus consecuencias, el trepidante bajo de Steve Harris lleva el peso de la canción a un ritmo endiablado, todo lo contrario del tema que le sigue, “Children Of The Damned” es un tema mucho más calmado donde la voz de Dickinson se luce con distintos tonos, jugando con las guitarras en algo que a dia de hoy, todo el mundo identifica con el sonido de La Doncella.
La voz de Patrick McGoohan introduciendo el famoso "We want information… information… information… Who are you? The new number two. Who is number one? You are number six. I am not a number! I am a free man!" , de la serie “The Prisoner” da lugar al tema con el mismo nombre.
“22 Acacia Avenue” viene a ser la segunda parte del “Charlotte The Harlotte”, canción que venía incluida en el primer disco de la banda, y cuya melodía viene de un tema de la anterior banda de Adrian Smith, “Urchin”.
El actor Barry Clayton, recientemente fallecido, pasó a la posteridad por recitar quizá la intro más famosa de la historia del Heavy Metal, proveniente del libro de las Revelaciones, del Apocalipsis.
El tema, firmado por Steve Harris, narra una serie de pesadillas que tuvo en relación con el poema "Tam O Shanter" de Robert Burns.
La voz de Patrick McGoohan introduciendo el famoso "We want information… information… information… Who are you? The new number two. Who is number one? You are number six. I am not a number! I am a free man!" , de la serie “The Prisoner” da lugar al tema con el mismo nombre.
“22 Acacia Avenue” viene a ser la segunda parte del “Charlotte The Harlotte”, canción que venía incluida en el primer disco de la banda, y cuya melodía viene de un tema de la anterior banda de Adrian Smith, “Urchin”.
El actor Barry Clayton, recientemente fallecido, pasó a la posteridad por recitar quizá la intro más famosa de la historia del Heavy Metal, proveniente del libro de las Revelaciones, del Apocalipsis.
Woe to You Oh Earth and Sea
for the Devil sends the beast with wrath
because he knows the time is short
Let him who have understanding
reckon the number of the beast
for it is a human number
its number is six hundred and sixty six.
El tema, firmado por Steve Harris, narra una serie de pesadillas que tuvo en relación con el poema "Tam O Shanter" de Robert Burns.
Le seguía otro de los temas estrella del LP, el aclamado “Run To The Hills”, donde relatan las batallas entre los nativos estadounidenses y los colonos, que tantas veces hemos visto en westerns, pero desde el lado contrario, desde el lado de los invadidos.
Para terminar, "Gangland" que entró en detrimento de "Total Eclipse", aunque luego la banda se arrepintió tanto que en posteriores ediciones esta última volvió al plástico y la que para mi es la obra maestra no solo del disco, si no de la carrera de los ingleses, “Hallowed Be Thy Name”, en la que habla sobre los pensamientos de un condenado a morir en la horca. El solo del final de Smith y Murray siempre he pensado que es lo mejor que ha grabado la doncella en sus más de 32 años de historia.
En definitiva, este disco transportó a Iron Maiden a la absoluta fama mundial, proclamandolos abanderados de la New Wave Of British Heavy Metal y elevandolos a la categoría de gigantes de la escena. La producción de Martin Birch, el galopante bajo de Harris (tantas veces imitado pero nunca nadie ha conseguido sonar como el) junto a la batería de Clive Burr, la aguda voz de Bruce Dickinson o las guitarras dobladas de Adrian Smith y Dave Murray, junto a la inmensa actitud de la banda sobre las tablas hicieron de Iron Maiden la banda de Heavy Metal por excelencia, y estos 30 años no han hecho más que darle mejor sabor a este disco.
Up The Irons !!!
Nota: 10
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